Domingo Agridulce
Domingo Agridulce por Edil Rentas Casiano Tocamos a la puerta después de un viaje de unas dos horas desde Ponce. Anticipamos con ansias esta visita, aunque con cierta aprensión. Íbamos a visitar a Ana, una querida amiga de más de treinta y cinco años, quien a sus sesenta y cinco años de edad, ha sido afectada por el Alzheimer durante los últimos ocho. Su hija abrió la puerta, con los ojos brillantes de alegría mientras mi esposa y yo entramos. Nos abrazamos en apretados saludos, con la típica calidez puertorriqueña de siempre, seguido de un aire de tristeza. Adentro, allí estaba Ana, sentada en una silla de ruedas. El mismo rostro, un poco más envejecido. La misma sonrisa — como si nunca se hubiera ido. Como la mujer con quien solíamos compartir tantas conversaciones, quien les enseñó a nadar a nuestros hijos, quien quería a mi esposa y a nosotros como si fuéramos familia. Pero los ojos… sin la chispa que hacía aAna, Ana. La saludamos, la abrazamos, pero ella permaneció qui...